El COVID-19 ha supuesto un retroceso en la igualdad que agrava aún más los efectos del cambio climático

El Foro Económico Mundial, a través del Índice Global de Brecha de Género 2021, afirmó que la región centroamericana tardaría casi 70 años en lograr la paridad de género. Un dato muy preocupante, especialmente si se tiene en cuenta que en 2020 -previo a la crisis del COVID-19- la cifra era de 59 años.  En muy poco tiempo, la brecha se ha acrecentado de manera considerable.

Las mujeres son las encargadas del 75% del trabajo doméstico no remunerado. Además, el 54% tiene trabajos informales, con ingresos débiles e inestabilidad laboral. Por su parte, una de cada tres no genera ningún tipo de ingresos. Esta desigualdad entre hombres y mujeres se evidencia aún más ante los efectos adversos del cambio climático.

En este sentido, cabe destacar que es sobre las mujeres y las niñas sobre quien, generalmente, recae la responsabilidad del cuidado de las personas enfermas. Ello merma su tiempo de formación, dedicación al trabajo o, incluso, imposibilita la participación en procesos de toma de decisiones para la reducción de los efectos del cambio climático.

A su vez, suelen ser las encargadas de las tareas de búsqueda de leña y agua. Por ello, son las más perjudicadas en situaciones de sequía, dado que deben recorrer largas distancias para conseguir el suministro. Algo que, además, les  pone en situación de peligro en muchas ocasiones y causa cuadros de agotamiento y estrés.

Antes esta realidad, actuar en la mitigación y adaptación al cambio climático es actuar por la igualdad de oportunidades. Es por ello que éste será, precisamente, uno de los temas que trataremos en nuestro Hackathon por los ODS. Queremos contribuir de manera activa a este cambio, por lo que hacemos un llamamiento a la sociedad para participar y construir de la mano. ¿Nos acompañas?

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