Ciclo de conferencias 2019 dedicado al "Aprovechamiento Alimentario"

La tercera sesión del ciclo de conferencias sobre el Aprovechamiento Alimentario, organizada por ECODES, la Academia Aragonesa de Gastronomía y la Dirección General de Consumidores y Usuarios del Gobierno de Aragón, se ha titulado “ Hacia una producción y consumo sostenibles de alimentos. Una perspectiva global en el marco de la Agenda 2030 ”.

Ignacio Trueba, Representante Especial de la FAO en España, ha sido el invitado a la conferencia. Entre sus publicaciones de libros, ponencias y artículos, destacan “El fin del hambre en 2015, un desafío para nuestra generación” y “Acabar con el hambre en tiempos de crisis”, ediciones disponibles en cuatro idiomas: inglés, francés, italiano y español. Durante el periodo comprendido entre 1996 y 2001, fue Representante del Programa Mundial de Alimentos (WFP) en Roma y Consejero de Agricultura, Alimentación y Medioambiente en la embajada de España en Italia.

La intervención de Ignacio Trueba en el ciclo de conferencias se recoge en estas preguntas que, previamente al encuentro, nos constestó:

¿Qué estamos haciendo tan mal como sociedad para que tantas personas sigan pasando hambre todos los días?

Nos falta conciencia y empatía por la problemática, la voluntad política traducida en presupuestos y medidas con la envergadura necesaria tanto en el ámbito internacional, como nacional y local. No estamos siendo capaces de enfrentar los desafíos principales que conducen al hambre. Por ejemplo, no estamos garantizando unos ingresos suficientes a amplios sectores de la población mundial mediante unos sistemas sólidos de protección social que les permitan el acceso a los alimentos. En España con la crisis también se han advertido importantes debilidades en este aspecto. Tampoco estamos consiguiendo frenar los conflictos bélicos que condenan al hambre a millones de personas, ni estamos consiguiendo frenar el cambio climático con las sequías recurrentes que está generando.

¿Cómo puede en una sociedad tan avanzada existir desperdicio alimentario?

En buena medida porque la alimentación ha dejado de ser algo sagrado, tratándose a veces como un producto más de la sociedad de consumo. En estos momentos se estima que a nivel mundial se pierden o desperdician 1/3 de los alimentos que se producen, lo que en términos ambientales, económicos y sociales es un auténtico despropósito.

Al hacerse más compleja la cadena alimentaria, la visión de conjunto se diluye y favorece que sus distintos eslabones no asuman las consecuencias negativas de sus intervenciones y sus implicaciones para el planeta. Para algunos eslabones ha resultado más sencillo, cómodo, barato o rentable permitir que haya pérdidas o desperdicios en lugar de evitarlos.

Ante esta realidad es necesario incrementar las medidas políticas y los procesos de sensibilización, que hasta ahora han sido pequeños y de reducida escala.

¿Qué aspectos de nuestro consumo y gestión de alimentos tenemos que cambiar de forma urgente y necesaria?

Tenemos que avanzar hacia una cultura alimentaria donde la sostenibilidad del planeta sea una parte angular, asumiendo nuestra responsabilidad individual y exigiendo al resto de eslabones de la cadena alimentaria (productores, distribuidores, decisores políticos) que asuman las suyas.

Tenemos que ser capaces de garantizar el acceso de toda la población a dietas saludables. Es importante que avancemos hacia dietas como la mediterránea donde se modere el consumo de carne y se incremente el consumo de legumbres, frutos secos, frutas y verduras. También es clave que fortalezcamos los canales cortos de comercialización y profundicemos en acercar la agricultura y al ámbito rural a toda la población.

¿Si cambiamos el modelo de consumo al que nos hemos acostumbrado podremos hacer frente al desperdicio alimentario?

Sin duda, tenemos que acabar con la “cultura del descarte y del desperdicio” como bien indica el Papa Francisco. Esto puede ser válido para muchos ámbitos de la vida; en el caso de la alimentación es prioritario y evidente.

¿Se debería abordar el problema más en los colegios? ¿En la familia? ¿En la comunicación?

La magnitud del desafío hace que sea preciso que se aborde en todos esos espacios. Ninguno de ellos se debe sentir ajeno y no asumir su responsabilidad. Para este cambio de modelo los necesitamos a todos. De ello depende el futuro del planeta y de las próximas generaciones.

En 2018, por tercer año consecutivo, se produjo un incremento en el número de hambrientos en el mundo y, en relación a la Agenda 2030, se ha propuesto alcanzar el Objetivo de “Hambre Cero”. ¿Cómo podemos lograrlo?

Con conocimiento, fuerte voluntad política y con compromiso a todos los niveles.

¿Todos los actores sociales tienen su parte de responsabilidad?

Por supuesto, aunque algunos más que otros por el poder económico o político que poseen.

¿Son necesarias nuevas iniciativas o con los medios que disponemos podemos lograrlo?

Hace falta incrementar la escala de las medidas, que lleguen desde lo local a lo mundial. Con los conocimientos que tenemos sería posible lograrlo, pero hace falta priorización política debidamente financiada para solucionarlo. La financiación de las iniciativas e instituciones que luchan contra el hambre está muy por debajo de las necesidades reales.

Hace falta transparencia para que todos los actores conozcan la complejidad de la realidad alimentaria, no nos escudemos en falsos mitos y facilitemos la profunda transformación de los sistemas alimentarios.

Hacen falta por tanto nuevas iniciativas partiendo de las experiencias ya contrastadas, vinculadas fuertemente a la gran agenda de nuestro tiempo que son los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Y sin duda, la alimentación y la agricultura están en el centro de esta Agenda. Pero no debe quedar en palabras, necesitamos hechos, iniciativas y recursos.

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