Impulso del turismo con baja huella de carbono en Bolivia
Finaliza el proyecto que, durante un año, ha tenido como objetivo el impulso de un turismo sostenible en la región de Tarija, Bolivia. Con la participación de la organización boliviana Prometa, la iniciativa ha buscado sentar las bases para un turismo más responsable, inclusivo y respetuoso con el medio ambiente, en particular a través del desarrollo del turismo vitivinícola y el ecoturismo. Las actividades han contado con el apoyo financiero de la Diputación Provincial de Zaragoza (aprobado en su convocatoria de cofinanciación de proyectos de cooperación para el desarrollo de 2024).
A través del proyecto “Fortaleciendo el conocimiento para un Turismo Sostenible con huella de carbono baja, Tarija-Bolivia”, Tarija ha dado un paso firme hacia un turismo más responsable y resiliente frente al cambio climático. Este proyecto es una iniciativa pionera en Bolivia. Por primera vez, se ha medido de forma sistemática la huella de carbono del sector turístico en el departamento de Tarija, sentando las bases para una transición hacia un modelo más limpio y eficiente. En concreto, se han promovido medidas concretas de mitigación y adaptación climática en un circuito turístico integrado, capacitando a profesionales del sector con competencias y conocimientos clave para reducir el impacto ambiental de la actividad turísticas, también de los emprendimientos de base social y comunitaria.
Durante el 2025, se ha trabajado en 25 establecimientos turísticos (bodegas, hoteles, restaurantes, museos y operadores turísticos) que han permitido definir las necesidades, los impactos, las herramientas de cálculo y las medidas correctoras para avanzar en la descarbonización de la oferta turística de Tarija. De esta manera, se ha desarrollado una herramienta para el cálculo de la huella de carbono del sector turístico y formando a más de 500 personas en su uso para la medición y la gestión de emisiones, incluyendo empresarios, técnicos y estudiantes de disciplinas técnicas.
Se ha evaluado la huella de carbono del sector turístico del departamento de Tarija mediante la aplicación de la metodología del GHG Protocol en una muestra representativa de establecimientos turísticos, entre ellos bodegas, hoteles, restaurantes, museos y operadores de turismo. La evaluación ha permitdo cuantificar las emisiones de gases de efecto invernadero, identificar sus principales fuentes y proponer medidas de reducción y gestión sostenible que puedan replicarse en otros destinos turísticos del país.
El turismo en Tarija, especialmente en el Valle Central y la Ruta del Vino y Singani de Altura, se ha consolidado como un motor económico que genera empleo y dinamiza la economía local. Sin embargo, este crecimiento también ha generado nuevos desafíos ambientales, reflejados en el uso intensivo de energía y combustibles fósiles, así como en la limitada gestión de los impactos ambientales derivados de la actividad turística. Se ha identificado la ausencia de información cuantitativa sobre las emisiones del sector, la falta de capacidades técnicas para medir y reducir la huella de carbono, y la carencia de políticas integrales que promuevan un turismo verdaderamente sostenible
Este trabajo ha permitido identificar una línea base de emisiones de 3.260 toneladas de CO₂ durante el año 2024 en relación a los establecimientos participantes en el proyecto. Las bodegas son responsables del 63% de las emisiones del sector turístico y, entre estas, las de gran escala concentran el 90% de esas emisiones, principalmente por el uso de gas natural, gases refrigerantes y consumo eléctrico. Los hoteles y restaurantes también generan emisiones significativas, especialmente por el uso de gas y el consumo de electricidad. En el caso de los museos y operadores turísticos, su huella de carbono es sensiblemente inferior pero destaca su capacidad para cumplir con papel fundamental en la educación y sensibilización de los usuarios.
Considerando que los establecimientos turísticos evaluados representan aproximadamente el 20% del total, se proyecta que la actividad turística en su conjunto podría generar entre 16.000 y 20.000 toneladas de CO₂ al año. Esta estimación se sustenta en la extrapolación de los resultados obtenidos en los establecimientos analizados, los cuales reflejan patrones de consumo energético, transporte y gestión de residuos similares al resto del sector. El valor estimado permite dimensionar la contribución potencial del turismo a las emisiones locales y refuerza la necesidad de implementar estrategias de mitigación y eficiencia ambiental en el destino. El presente contexto representa una oportunidad estratégica para establecer políticas locales de mitigación y control de la huella de carbono del turismo, considerando que la actividad turística se encuentra en una fase de crecimiento sostenido, y que, en ausencia de medidas de gestión, las emisiones asociadas podrían incrementarse de manera proporcional o superior al aumento del flujo de visitantes en los próximos años.
También se han elaborado planes piloto de descarbonización por tipo de establecimiento, con diversas medidas de reducción de emisiones. La implementación de medidas de eficiencia energética, optimización del uso de recursos y prácticas de gestión ambiental responsable podría permitir una reducción estimada de enre el 15% y el 25% de la huella de carbono en el corto plazo, dependiendo del nivel de adopción tecnológica y de la participación de los diferentes subsectores turísticos:
- Reemplazo de equipos obsoletos por tecnología eficiente, fundamentalmente de aparatos de aire acondicionado, consumo de agua, sistemas de alumbrado y electrodomésticos de cocina y sala (restaurantes).
- Instalación de energías renovables, especialmente solar térmica y fotovoltaica.
- Gestión segregada de residuos, incluyendo la materia orgánica.
- Medidas de formación y educación ambiental en todos los niveles de los establecimientos turísticos.
- Fomento de la certificación ambiental voluntaria y creación de incentivos financieros para negocios comprometidos con la sostenibilidad.
Uno de los resultados más relevantes y alentadores del proceso corresponde al alto nivel de compromiso, apertura y disposición al cambio manifestado por los distintos actores del sector turístico. Durante las capacitaciones y visitas técnicas, se evidenció que empresarios, guías y operadores turísticos reconocen que la sostenibilidad ambiental constituye no solo una responsabilidad ética y social, sino también una oportunidad estratégica de diferenciación, innovación y mejora de la competitividad en el mercado turístico.
El proyecto ha permitido que el turismo de Tarija se convierta en un referente nacional, demostrando que el cálculo de la huella de carbono es una herramienta factible en cuanto a su implementación. También ha permitido identificar oportunidades transformadoras que, al integrarlas en los establecimientos turísticos, facilitan la protección del entorno que, precisamente, es el valor fundalmenta de la oferta y la cuestión diferencial del turismo de la zona.

Tarija se posiciona como un modelo replicable para otros destinos turísticos en Bolivia y América Latina, alineándose con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y los compromisos del Acuerdo de París. El informe de conclusiones del proyecto confirma que “un turismo bajo en carbono no solo es posible, sino necesario”.
Más información:
Descargar documento de conclusiones del proyecto: ver enlace.
