Los usamos 365 días al año, están siempre conectados y siempre consumiendo pero...¿cómo podemos ser más eficientes en su uso?

Los frigoríficos nos ayudan a mantener en buen estado los alimentos conservándolos en frío. Suponen entre el 18% y el 30% del consumo eléctrico de una vivienda en función de tres aspectos: su clasificación energética, su estado de mantenimiento y los hábitos de uso de este. La distribución de los porcentajes de pérdida se distribuye, de mayor a menor, en: aislamiento, alimentación, juntas de las puertas, número de aperturas y otros. 

En comparación con otros electrodomésticos más pequeños, la potencia eléctrica de los frigoríficos no es muy elevada (200 W frente a, por ejemplo, los 2000 W de un secador de pelo o los 800 W de una tostadora). Pero al ser un aparato que se encuentra siempre en funcionamiento, salvo las desconexiones ocasionales que se hagan para la limpieza y la eliminación de escarcha o por ausencias prolongadas del hogar, tiene un uso más intensivo y por lo tanto un consumo mucho mayor que éstos.

¿Qué tipos de frigoríficos hay?

En el mercado podemos encontrar distintos tipos de frigoríficos que varían en función de sus dimensiones, consumos y prestaciones también variables. Se pueden clasificar de la siguiente manera:

  • Combinados: Son los más vendidos. Disponen de dos compartimentos independientes -el refrigerador en la parte superior y el congelador en la inferior-, cada uno de ellos con regulación de temperatura también independiente. Pueden tener dos motores o un motor con válvula de tres vías. Son bastante amplios y de alto rendimiento. Recomendados especialmente para familias de 3 a 5 miembros.
  • De dos puertas: El refrigerador y el congelador disponen también de puertas independientes, pero en este caso sólo hay un motor que regula la temperatura de ambos compartimentos. El congelador se sitúa en la parte superior y permite congelar pequeñas cantidades de alimentos. Son más económicos e indicados para no más de 4 personas.
  • De una puerta: Son frigoríficos que tienen una sola puerta y un compresor. Los modelos bajo encimera son adecuados para las pequeñas necesidades o cuando haya problemas de espacio. Ideales para familias que prefieren comprar a menudo los alimentos frescos.
  • Americanos: Los compartimentos del refrigerador y del congelador son verticales y están situados uno junto al otro de forma paralela. Suelen disponer de un mecanismo distribuidor de agua fría o cubitos de hielo.

Si necesito cambiar el mío, ¿cuál me conviene?

  • Clase energética: recordemos que la clase A+ es la peor del mercado, por lo que recomendamos elegir modelos de clase A+++. Un frigorífico de clase A+++ consume un 50% menos que un A+.
  • El número de estrellas del congelador hace referencia a su capacidad de conservación y/o congelación (temperatura y nº de días que puede conservar los alimentos). Ten en cuenta que sólo los congeladores de más de tres estrellas tienen la capacidad de congelar los alimentos.
  • Si escogemos un frigorífico con congelador, recomendamos aquellos con dos puertas de manera que se puedan abrir ambos compartimentos separadamente.
  • Elegir un frigorífico con la capacidad adecuada a nuestras necesidades; un aparato muy eficiente, pero demasiado grande nos hará malgastar energía, ya que será más difícil utilizarlo a carga completa. 
  • Infórmate de si existen líneas de recogida y reciclado para tu viejo frigorífico cuando te decidas a comprar uno nuevo.

Consejos prácticos de utilización.

Al tratarse de un equipo que permanece conectado las 24 horas del día todos los días del año y su consumo varia en función de aspectos diferentes, mantener unos hábitos de consumo eficiente a la hora de usar el frigorífico se hace indispensable para consumir menor y, con ello, lograr ahorros en nuestra factura.

  • Regula el termostato de manera adecuada. La temperatura óptima para el refrigerador es de 5 ºC y de -18 ºC para el congelador. Temperaturas más frías incrementan notablemente el consumo de energía: un 5% por cada grado de menos. En el caso de no tener indicador de temperatura, reducir al mínimo en invierno e intensidad media en verano. 

  • Antes de introducir un alimento que todavía está caliente, deja que se enfríe. Esto evitará que el frigorífico se ponga en funcionamiento para poder recuperar la temperatura que tenía antes de introducir el alimento caliente.

  • Descongela en el frigorífico: Si queremos descongelar un alimento, tenemos una fuente de frío que no podemos desaprovechar, mételo en el frigorífico, así aprovecharás el frío que desprende el alimento a descongelar, y conseguiremos que el frigorífico entre menos veces en funcionamiento. Tan solo tendremos que acordarnos de sacarlo del congelador el día de antes.

  • Un frigorífico lleno consume menos que uno vacío. Esta recomendación se basa en que el aire mantiene mucho menos el frío que los sólidos. Si tenemos un frigorífico casi vacío, cada vez que abramos la puerta se perderá la mayoría del frío. Para mantenerlo, es recomendable introducir en el frigorífico botellas llenas de agua. Esto ayudará a mantener mucho mejor el frío dentro del frigorífico, y reducir la subida de temperatura cada vez que lo abrimos.

  • Ábrelo lo menos posible. Para ello, organiza lo mejor posible la disposición de los alimentos en los compartimentos.

  • Asegúrate de que el condensador, situado en la parte trasera del aparato, esté bien limpio y ventilado. Límpialo al menos una vez al año para eliminar el polvo acumulado, ya que actúa como aislante y dificulta la refrigeración.

  • Evita que se forme hielo o escarcha: ya que actúan obligan a trabajar más al motor para mantener constante la temperatura, disparando el consumo de energía. Una capa de tan sólo 3 mm en el congelador incrementa el consumo un 30%.

  • Limpia el burlete de la puerta del frigorífico de vez en cuando y asegúrate que está en buen estado, y cierra correctamente.

  • Sepáralo de la pared. Es recomendable que la parte trasera del frigorífico esté, al menos, 3 cm separado de la pared. Esto favorecerá el intercambio de temperatura, mejorando el funcionamiento del frigorífico.

Estos son solo algunos de los aspectos esenciales que debemos de conocer para ser más eficientes en nuestro hogar y, con ello, pagar menos en nuestra factura. Además, recuerda que tu grado de implicación contribuye a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas y a lucha contra la Emergencia Climática. 

Más información:

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