Son 7 ideas sencillas, prueba a ponerlas en marcha para cocinar de manera más eficiente
  1. Prepara las raciones adecuadas.

    Ajusta las raciones a lo que necesitas realmente en tu familia.

  2. Recurre a preparaciones culinarias con alimentos crudos.

    Además de resultar beneficiosas para la salud, suelen ser sencillas de preparar y al no precisar cocción, ahorras energía. Ensaladas, fruta fresca, frutos secos, o frutos desecados te ayudarán a hacer una cocina más sostenible.

  3. Elige electrodomésticos eficientes.

    Los electrodomésticos suponen más del 45% del consumo eléctrico del hogar. A lo largo de su vida últil, el gasto en electricidad puede ser varias veces superior al precio de adquisición, por ello es importante disponer del frigorífico, horno, lavadora, plancha, televisión, lavavajillas, tostadora,... más eficiente.

  4. Mantén el frigorífico en buenas condiciones.

    Asegúrate de que la puerta cierra correctamente; descongela los alimentos dentro del frigorífico; evita que se forme hielo o escarcha; ábrelo lo menos posible; sepáralo de la pared; deja enfriar los alimentos antes de introducirlos en el frigorífico; regula el termostato: +5 ºC para el refrigerador y -18 ºC para el congelador.

  5. Controla el grifo del agua caliente y fría.

    El agua caliente supone una media del 26% del consumo energético de los hogares.

    Cierra el grifo mientras no hagas uso del agua. Hierve solo el agua necesaria y en la cantidad ajustada; lava frutas y verduras vigilando la apertura y la cantidad de agua utilizada; instala perlizadores y otros dispositivos ahorradores de agua.

  6. Ahorra energía con los fogones.

    Las cocinas de gas son más rápidas y eficientes que las eléctricas. Las eléctricas suelen ser de vitrocerámica o de inducción, siendo las de inducción más rápidas y eficientes que el resto (consumen un 20% menos de electricidad que las vitrocerámicas convencionales).

    Antes de comprar, comprueba los consumos en las etiquetas energéticas; apaga la vitrocerámica unos minutos antes, el calor residual terminará de cocinar los alimentos; en las cocinas de llama, procura que esta no supere el fondo de los recipientes; en las cocinas eléctricas utiliza baterías de cocina con fondo grueso y difusor para mantener la temperatura homogénea.

  7. Utiliza el lavavajillas con eficiencia.

    Antes de comprar, comprueba el consumo en la etiqueta energética; elige el tamaño adecuado a tus necesidades; utiliza los programas de lavado económicos y de baja temperatura; ponlo a funcionar cuando esté completamente lleno; limpia el filtro con frecuencia; retira en seco los restos de alimento de la vajilla y evitar aclarar la vajilla antes de meterla al lavaplatos. Si es necesario, utiliza el agua fría.

Y recuerda, nuestros hábitos a la hora de cocinar influyen en la cantidad de comida que acabamos tirando y en la cantidad de agua y energía que gastamos. Si aplicamos hábitos eficientes ahorraremos recursos naturales y dinero.

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