En el mundo un 33% de la población no cuenta con acceso a agua potable. En Nicaragua, un país rico en recursos hídricos superficiales y subterráneos, el 31% de las personas que viven en zonas rurales no tienen acceso a este recurso vital.
Y es que, a pesar de contar con recursos hídricos, las fuentes de agua están siendo contaminadas por los vertidos de un número importante de sistemas de agua y saneamiento urbanos que carecen de sistemas de tratamiento, viéndose afectados por tanto por la utilización de pesticidas y agroquímicos en áreas de cultivos y los desechos industriales.
La deforestación y el uso intensivo del suelo afectan también la capacidad de recarga de fuentes y acuíferos. La distribución territorial de los recursos hídricos en el país es desigual y gran parte de la infraestructura necesita ser rehabilitada y optimizada y además de esto, su uso no está siendo lo racional que debiera.
Tres de cada 10 personas en el mundo no tienen acceso a agua potable. En Nicaragua, el 31% población de las zonas rurales no tiene acceso a agua potable.
Quienes más sufren el impacto por la escasez de agua y saneamiento son las mujeres. Y es que quien lleva la responsabilidad tradicional en la familia del uso y administración del recurso, son ellas, ya que tienen a su cargo la satisfacción de las necesidades primarias del núcleo familiar, afectadas en las tareas de recolección, aprovisionamiento y manejo del agua en los espacios domésticos.

Han sido los CAPS (Comités de Agua Potable y Saneamiento) de la región del Pacífico de Nicaragua, los que han asumido la tarea de abastecer de agua a las comunidades.
Los CAPS son organizaciones sin fines de lucro, que, de manera voluntaria, y electos democráticamente, tienen a su cargo la administración, operación y mantenimiento del servicio de agua potable y saneamiento en la comunidad, con el apoyo de todos los usuarios, a quienes, además, rinden cuentas de sus gestiones y actividades.
La mayoría de los sistemas en el área rural llevan más de 10 años funcionando y abasteciendo agua a la comunidad sin mayores inversiones, ya terminaron su vida útil, sin embargo, los CAPs no cuentan con la capacidad técnica ni económica para solventarlo y a la vez, enfrentan amenazas operativas para su buen funcionamiento.
Nuestra solución:
En el 2011 desde la Iniciativa PARAGUA se realizó un diagnóstico donde se identificaron tres brechas en la gestión comunitaria del agua:
- En la división sexual del trabajo.
- En el ámbito de participación en los espacios de poder.
- En el ámbito de las pautas culturales.
Como afrontamos este problema, gracias al apoyo del Ayuntamiento de Zaragoza, será desde el enfoque de equidad género. Ya que, aunque durante las últimas dos décadas se ha dado un aumento significativo en la conciencia de género y en el papel que juegan las mujeres para promover un mejor acceso y manejo del agua, y a pesar también de los esfuerzos de incorporar el género en los planes nacionales de desarrollo y políticas, los resultados, como veíamos líneas más arriba, siguen siendo bastante limitados.
Por ello, para lograr una participación más activa de las mujeres en estos procesos se trabaja formando y sensibilizando a mujeres y hombres, mediante una currícula específica desarrollada por ECODES en conjunto con organizaciones locales y apoyos externos. Esto, permite empoderar a las mujeres de sus derechos y deberes y generar capacidades que les permitan participar en diferentes espacios de toma de decisiones.
Estos procesos además sensibilizan sobre el uso racional del recurso hídrico y promueve la generación de acción en pro de su protección ambiental.

Además, se fortalecen las capacidades técnicas en lo referente a sistemas de agua, saneamiento y drenaje, para así mantener dichos sistemas en óptimas condiciones. Para complementar la mejora de los sistemas actuales, se diseñan también nuevas propuestas para brindar alternativas de solución a los sistemas ya existentes.
León y Achuapa: mujeres y agua
